Distribución digital para el sector editorial

Una entrevista con el socio fundador de Ebooks Patagonia, Javier Sepúlveda Hales, nos permite rescatar el aporte de la llegada del mundo digital a las editoriales para posicionarlas en el extranjero. En este contexto, Ebooks Patagonia representa una de las primeras editoriales digitales de latinoamérica y hoy empresa proveedora de soluciones digitales para la industria.
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Una entrevista con el socio fundador de Ebooks Patagonia, Javier Sepúlveda Hales, nos permite rescatar el aporte de la llegada del mundo digital a las editoriales para  posicionarlas en el extranjero. En este contexto, Ebooks Patagonia representa una de las primeras editoriales digitales de latinoamérica y hoy empresa proveedora de soluciones digitales para la industria.

La empresa trabaja con más de 70 sellos editoriales de 7 países distintos y lleva más de 500.000 ebooksdescargados a través de su red de distribución, desde donde ponen a la industria editorial nacional en las tiendas de libros digitales más importantes del mundo: Amazon, iBookstore, Barnes&Noble, entre otras.

Javier ha compartido su experiencia en ediciones e industria digital en charlas universitarias, congresos y ferias internacionales del libro. Fue nombrado Embajador del Business Club de la Feria del Libro de Frankfurt 2015 junto a otras 10 personas de todo el mundo y en el contexto de Fil Guadalajara representó a Chile, el pasado 27 de noviembre, en la charla sobre Exportación Digital y cómo la tecnología ayuda a las editoriales.

En la entrevista Javier afirma que: Lo que hacemos es exteriorizar el área digital de las editoriales, que de un día para otro están metidas en la industria digital global”; en temas de distribución digital mencionó que “estamos abarcando el libro impreso que llega al cliente sin costo de bodegaje, ni de transporte para las editoriales chilenas, llegando rápidamente a cualquier parte del mundo”.

¿Cómo llega un ingeniero a interesarse en el sector editorial?

Siempre me han gustado los libros, yo soy un lector. Todo empezó cuando me gané una beca hace muchos años atrás para irme a estudiar a Estados Unidos, un MBA que se llamaba Sistema para la Globalización que entregaba BHP Billiton, donde de 1500 quedamos 50 jóvenes profesionales, nos financiaron todo, con el objetivo de entregar una mejora en capital humano de Chile.

Fue una tremenda oportunidad que aproveché al máximo, me fui a estudiar a Estados Unidos en una de las escuelas de negocios con foco en Negocios Globales en Thunderbird School of Global Management y estando allá en unos cursos de emprendimientos inventamos con unos compañeros unas herramientas de traducción; aquí fue cuando me metí en el mundo de los audio libros en el año 2008. El kindle y el IPhone habían recién salido y estaba todo ocurriendo, en la biblioteca de Arizona te prestaban audiolibros y libros digitales, lo encontré asombroso y me propuse armar una audio editorial de autores chilenos para exportarlos a Estados Unidos en formato digital.

Esto me llevó a trabajar en lo que son mis tres pasiones: la tecnología, la globalización y los libros.  Ahí mezclé todo en Audiolibros Patagonia y también en Ebooks Patagonia, que empezó a agarrar más fuerza, empezamos a ofrecer las cosas que hacemos para nuestros autores a otras editoriales y empezamos con los servicios digitales. Hoy día nos dedicamos a eso.

¿Cuál fue tu motivación para embarcarte en esta travesía editorial / digital?

Yo siempre había querido armar una empresa, tener una idea, llevarla a cabo y generar trabajo acompañado de la revolución digital. Es un poco ser parte de esta Industria Creativa que hoy día tiene nombre, pero que en esa época eran las editoriales y libros con referentes como Amazone con Jeff Bezos y Apple con Steve Jobs, con ellos hay un antes y un después. Con el IPod se inventó un modelo de negocio para la música, que hoy día es un mercado muy importante. Además de la aparición del Kindle como una nueva oportunidad editorial.

¿En qué países está Ebooks Patagonia? ¿Cuántas descargas ha tenido?

Ebooks Patagonia vive acá en Chile, abrimos en el año 2016 una empresa en Estados Unidos, pero somos netamente una empresa chilena. Viajamos mucho a ferias de libros, hemos llegado a todo el mundo, donde los mercados más fuertes de nuestras ventas son México, España, Estados Unidos, Chile, Argentina, Inglaterra y Suiza, es una venta muy global.

¿Cuál es la recepción que ha tenido la biblioteca escolar digital que desarrollaron. Con cuántas membresías cuentan actualmente?

Se llama Gato perro, la estamos implementando en colegios privados de Santiago y lo que tuvimos que hacer este año fue modificar el modelo de negocio, con una alianza con las editoriales más importantes en habla hispana. Tenemos ahora los libros que están en el plan lector de los colegios.

Lo que hacemos con Gato perro es sacarles un dolor de cabeza a los papás y hoy es un paquete de 18 libros, la mitad del plan lector que te pide el colegio mezclados con sagas juveniles, que de la información que hemos recabado, son libros que los estudiantes quieren leer. Tienes 18 libros por $18.000 en esta app.

Ahora estamos lanzando Gato perro verano que es un pack reducido, una suscripción de seis libros para que los niños tengan en el verano y después cuando comience el año escolar se les carga en su membresía el plan lector que les corresponde a este nuevo nivel.

¿Cómo ha sido la experiencia de complementar la publicación editorial con el desarrollo de Apps culturales?

Cada día que pasa aprendemos algo nuevo en Ebooks Patagonia, como es tecnología e innovación lo que hacemos día a día es utilizar esa tecnología que se está moviendo para agregar valor a las editoriales, permitir que las editoriales puedan generar mayores ventas, exportar, generar nuevas líneas de negocios fortaleciendo la industria, siempre pensamos en cómo agregar valor.

El desarrollo de apps culturales es muy entretenido, pensar el proyecto, ver las ideas, las interacciones, interactividades, la animación de tomar un libro impreso, trabajar  con el editor  y cómo se va a hacer. Después cuando lo tienes cargado en tu tablet o en el celular y ves el efecto funcionando es muy motivador.

Quiero que hagamos un proyecto 2018 que es una aplicación infantil interactiva, con algún autor o autora ilustrador chileno y que lo regalemos como descarga gratuita,  para que sea nuestro aporte anual al fomento de la lectura.

¿Qué proyectos podrías destacar en apps culturales?

Las tres que hicimos con Amanuta que es una de las editoriales más importantes de latinoamérica, que son un referente para las editoriales chilenas a nivel de exportación de calidad de su trabajo. El último que hicimos fue un proyecto encargado por una fundación privada que es una aplicación basada en un personaje infantil donde el personaje principal es Aymara, se llama “La Música de las Montañas”.

Hicimos el libro bilingüe, en aymara y español, dentro de la misma escena se puede escuchar el libro en los dos idiomas. Al final del libro generamos una actividad, que fue un tremendo desafío, en que vas jugando aprendiendo el idioma con el objetivo que los niños de ancestros del pueblo originario Aymara no pierdan la lengua y puedan aprender fortaleciéndose con la tecnología, fomentando la lectura practicando su idioma.

Otro libro es “La Pobre Viejecita” donde el autor es colombiano, el ilustrador español y la editorial es chilena, un audiolibro narrado por una actriz chilena. El libro en papel por un lado es la pobre y por la otra la rica, donde se juntan las dos imágenes que se van borrando con el dedo en la pantalla, revelando la ilustración que está abajo mientras se escucha el poema.

¿Cuál es el desafío de ser una plataforma de distribución digital para el sector editorial en Chile?

El desafío que tenemos hoy es el crecimiento, porque todo ha sido una etapa de introducción donde las editoriales se han ido metiendo de a poco, muchas todavía no se han sumado. Lo que hacemos es exteriorizar el área digital de las editoriales, de un día para otro están metidas en la industria digital global y aparece su nombre.

Esto ha sido un largo camino de portazos en la cara, de gente que no te quiere recibir, al comienzo había una sensación de que íbamos a matar la industria editorial como si fuéramos una amenaza para los libros. Yo creo que todavía sigue siendo algo muy incipiente, somos la última prioridad de todo.

Es un paso a paso, pero me ha pasado con editoriales que de un día para otro, después de siete años que los hemos ido a visitar, tienen una urgencia donde los autores los empiezan a presionar y me llaman con requerimientos para “ayer”. Esto está recién comenzando.

¿Sientes que ha ido evolucionando lo digital con respecto a las editoriales?

Eso ha sido parte de nuestra labor como Ebooks Patagonia, ir a las charlas que me invitan para hablar sobre las oportunidades de las editoriales y por qué deben entrar al mundo digital. Estamos trabajando con Amazone, apostando para que los libros impresos estén disponibles en el extranjero mediante un sistema digital print on demand. Nos están comprando libros de editoriales chilenas en Inglaterra y en vez de mandar las cajas con libros, ese cliente final lo compra en Amazone UK y se lo imprime Amazone allá y se lo lleva a la casa.

En temas de distribución digital estamos abarcando el libro impreso que llega al cliente sin costo de bodegaje, ni de transporte para las editoriales chilenas, llegando rápidamente a cualquier parte del mundo.

¿No habría distribución digital sin asociatividad?

Al final la unión hace la fuerza y estas grandes empresas globales no toman en cuenta si es que no les aseguras el estándar de calidad  y el volumen que ellos exigen.

Nosotros agrupamos a las editoriales y las conectamos con todas estas tiendas alrededor del mundo. En la parte de distribución global trabajamos con Amazone, con Apple, nos conectamos con plataformas que atienden bibliotecas universitarias en México, Estados Unidos, España, bibliotecas públicas.

¿Cuál es tu percepción de la industria editorial de nuestro país?

Es una industria pequeña y conservadora, siento que la industria tiene mucha suerte de tener al Consejo de la Cultura, nos envidian de los otros países cuando les cuento que hay becas para creación, para los autores, que hay apoyo a las editoriales para que impriman libros y lleven proyectos a cabo. Es un lujo lo que tenemos acá, hay una gran oportunidad de mejora en la profesionalización de las editoriales.

La tecnología está permitiendo que aparezcan nuevas editoriales todos los meses, está creciendo y se está potenciando cada año que pasa.

¿Cuál es el aporte de los organismo públicos a este crecimiento?

Lo que tenemos nosotros es un lujo, hay un apoyo de Prochile con las misiones comerciales, está el CNCA que hace comitivas a las que uno postula con un proyecto para viajar a las ferias internacionales. Yo he visto la evolución del stand de Chile con presentaciones, cocktail de negocio y mesas para tener reuniones en el stand.

¿Cómo se ha posicionado Chile en el extranjero en el área editorial?

Yo creo que cada día más. Gracias a las misiones comerciales, al apoyo del CNCA, se están haciendo más negocios afuera y las editoriales están siendo cada vez más conocidas, lo que hace que los autores chilenos sean más conocidos y tengamos ejemplos como Amanuta que vende sus derechos hasta Corea.

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